Los monstruos eran ellos (yII)

Estos días, Lady Gaga presenta su red social littlemonsters.com. La controvertida artista, con cerca de 27 millones se seguidores en Twitter, abre así el camino de la desmasificación de las redes sociales en la internet. En su perfil, ella misma se hace llamar “mamá monstruo”.

Monstruo, en la cultura de masas, es el que se aleja de los cánones. Aunque lo realmente mostruoso en el mundo real sean esos cánones impuestos por el show-bussines: esos personajes de películas y series de televisión, esos cantantes de charts, esos escritores de best seller… amparados todos en grandes grupos de comunicación: Aol Time Warner, News Corporation (Murdoch), Lagardere, Telefónica, Prisa, Vocento…

El problema al que se enfrenta ahora la cultura de masas es que es muy dependiente de su lógica: crear productos para gustar o crear consumidores para sus productos. Al contrario, en las redes sociales de la internet, lo que surgen son contenidos que gustan.

Por eso es tan difícil adaptar la cultura de masas a los nuevos contextos. El éxito en internet está vinculado a la honestidad, a la falta de ambición y a la espontaneidad. Si tratamos de hacer el camino al contrario, corremos el riesgo de meter la pata, como le ocurrió a Loewe. Desde luego, lo que ya no le será tan fácil a la cultura de masas es crear sus propios éxitos con unos contenidos adaptados a sus objetivos. Más bien tendrán que rastrear para encontrar éxitos que se adapten a lo que necesitan. Con la seguridad de que, si se apropian de ellos para prostituirlos, serán rechazados. Y su vigencia dependerá también del público, capaz de abandonar una tendencia en minutos, en horas, en días o en meses.

Cuando avance el desarrollo de este universo, cuando se desmasifique, nuestra herramienta principal será la que nos facilite el rastreo y nos garantice los cruces entre plataformas: Facebook, Twitter, Littelmonsters o la que cada uno haya creado con más o menos éxito. Habrá, de acuerdo con la inexorable entropía, usuarios, grupos de usuarios, redes, grupos de redes, redes de grupos de redes… Y así hasta el infinito. Será una evolución natural si los que ahora son hegemónicos no logran dinamitarlo todo para garantizar una posición de monopolio contraria a cualquier lógica. Assange y Kim Dotcom habrán sido solo una especie de mártires de lo inevitable.

En España, un buen intento de hacer el camino correcto desde la óptica de la cultura de masas ha sido “Carmina o revienta”, de Paco León. Una película en forma de fenómeno de red social. La primera reacción de la industria de la cultura de masas ha sido de rechazo. Buena señal.

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