Querida Wikipedia

La polémica con Philip Roth reafirma la calidad del modelo de verificación de la Wikipedia

La reciente polémica entre el escritor Philip Roth y los administradores de la versión inglesa de la Wikipedia anima a un debate apasionante en el que confluyen los retos sobre la verificación de la información que circula por internet con la más profunda discusión sobre los vínculos entre el autor y su obra.

Aunque el caso es sobradamente conocido, dedicaré unas pocas lineas a describirlo:

En la versión inglesa de la Wikipedia, la entrada correspondiente a la obra de Roth “The Human Stain” (“La mancha humana”) indicaba, bajo el epígrafe “Inspiración”, que el personaje que protagoniza la obra estaba inspirado en el escritor y crítico literario Anatole Broyard. Philip Roth se puso en contacto con los administradores de Wikipedia para solicitarles que retiraran esa referencia, ya que, según dijo, no se ajustaba a la verdad. Los responsables de la web le respondieron que, aún entendiendo la autoridad del autor sobre su propia obra, se necesitaban otras fuentes para poder hacer la enmienda.

Roth dijo entonces que no se le ocurría otro modo de proceder que escribir una carta abierta a Wikipedia que publicó el New Yorker. El texto explica su versión: el personaje está realmente inspirado en su amigo Melvin Turmin, profesor de Sociología en Princeton.

Medios de comunicación de todo el mundo reaccionaron ante lo que algunos presentaron como un escándalo con titulares del tipo: “Philip Roth no es una fuente fiable para Wikipedia” (ABC). Otros consideraron que lo ocurrido era un “error” de los sistemas de verificación de la web que trata de concentrar todo el conocimiento humano.

Pese a que se publicó que finalmente Roth había logrado “doblegar” a Wikipedia, lo cierto es que no fue así. La entrada fue enmendada, pero no se retiraron las referencias a los que sostienen que el personaje está basado en Broyard. Lo que se hizo fue añadir que, en una carta abierta, el autor da otra versión. Por lo tanto, el escritor no logró lo que pretendía: que se retirara lo que el consideraba un “cotilleo” literario.

Lo sucedido demuestra el alto grado de perfección alcanzado por los sistemas de verificación de la información de Wikipedia. Y explica perfectamente que este modelo haya logrado reemplazar a las enciclopedias tradicionales (como la Britannica).

El modelo de verificación de Wikipedia se basa en primer lugar en el sentido común y el consenso. Al estar configurada como una red descentralizada (entre iguales) cualquiera puede plantear una enmienda o una discusión. Y entonces, prevalece la autoridad (que no la autoría). Wikipedia no dispone de sistemas propios de verificación empírica y, por ello, recurre a “fuentes fiables”. Es entonces cuando se requiere una cita lo más completa posible (quién lo dijo y dónde se publicó). Y en función de ese quién y ese dónde, el dato con su cita correspondiente se incluye en la entrada. Mientras no haya consenso, el texto no deja de ser provisional y así se indica con expresiones como “Existen desacuerdos sobre la neutralidad en el punto de vista de la versión actual de este artículo o sección” o “cita requerida”.

Por lo tanto, es lógico que una llamada de Roth al administrador de Wikipedia no fuera suficiente para modificar una entrada. Ni Roth ni el administrador disponen de “autoridad” para ello, ya que ésta depende de una norma en una red en la que ninguno tiene más capacidad que otro para hacer ese tipo de cambios. En el momento en el que Roth escribió una carta abierta y la publicó en el New Yorker, creó una cita (por lo tanto, considerada a priori “fuente fiable”), cuyo uso sí está permitido por esa norma. Por decirlo de alguna manera “invirtió la carga de la prueba”, ya que una cita de un recurso reconocido (una revista científica, una cabecera prestigiosa, un libro…) se puede añadir y, posteriormente, si alguien lo decide, ser sometida a discusión.

¿Qué importa quién habla?

El análisis que hace actualmente la filosofía sobre la relación entre autor y obra da también en este caso la razón a Wikipedia en su polémica con Philip Roth.

En su célebre conferencia “¿Qué es un autor?”, Michel Foucault parte de una cita de Beckett: “¿Qué importa quién habla?”. Según el pensador francés, “la función-autor va a desaparecer de una manera que permitirá, una vez más, funcionar de nuevo a la ficción y a sus textos polisémicos según un modo distinto; pero siempre según un sistema restrictivo, que no será más el del autor y que aún está por determinar o, quizás, por experimentar”. El sometimiento de la interpretación de la obra al criterio de una red distribuida, como hace Wikipedia, entra seguro en el terreno de la experimentación de un nuevo sistema de análisis de los discursos.

Según este punto de vista, la declaración de Roth sobre su propia novela tiene una importancia relativa.

Recuerdo la conversación entre Augusto Pérez y Miguel de Unamuno en “Niebla”. En un momento, el personaje dice al autor: “No será que usted no pasa de ser un pretexto para que mi historia llegue al mundo…”. Las reflexiones de Unamuno sobre la relación entre autor y obra (en su caso, los personajes) tienen su origen en “El Quijote”. En el prólogo, Cervantes dice: “yo, aunque parezco padre, soy padrastro de don Quijote…”, y, más tarde, advierte, dirigiéndose al lector que “tienes tu alma en tu cuerpo y tu libre albedrío como el más pintado, y estás en tu casa, donde eres señor della, como el rey de sus alcabalas, y sabes lo que comúnmente se dice, que “debajo de mi manto, al rey mato”, todo lo cual te esenta y hace libre de todo respecto y obligación, y, así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciere, sin temor que te calunien por el mal ni te premien por el bien que dijeres della”.

Y seguro que a Cervantes no le pareció nada bien que, tras liberar de tal modo su autoridad sobre la obra, viniera Avellaneda (que no es un autor sino un seudónimo) y escribiera una segunda parte del Quijote. Pero no se le ocurrió solicitar la retirada de circulación de la versión que el no había escrito, sino competir por el respeto del lector.

Y podría citar más casos, reales o supuestos, para ilustrar esta distancia entre autor y su obra. Por ejemplo, no conoceríamos los textos de Kafka si se hubiera atendido su voluntad de que fueran quemados, o “El original de Laura” de Nabokov, que pidió a su mujer que destruyera.

Un autor puede cambiar de opinión, puede modificar su explicación sobre la interpretación de una obra. Pero ello no debe afectar a la obra. Tal vez ese sea el caso de Roth, o tal vez no. Pero, en todo caso, él no es una “fuente fiable” para decirlo.

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