Big Data y el Apocalipsis conmensurable

Los números, en cuyo imperio vivimos, han sido tradicionalmente utilizados para dotar de verosimilitud a los relatos fantásticos

El otro día tuve la oportunidad de entrevistar públicamente a Vicente Verdú. El sociólogo y periodista presentaba en el Club Faro su libro “Apocalipsis Now”, una ingeniosa interpretación del Apocalipsis de San Juan aplicada a nuestros días, con un Dios anciano y olvidadizo y una Angela Merkel que lleva tatuado en la frente el número de la Bestia. Verdú describió con una entonación cadenciosa, casi salmódica, un presente desolador y un futuro incierto. El Apocalipsis es el epílogo de la contribución de san Juan a la Biblia, probablemente el mismo Juan que había iniciado el prólogo de su Evangelio: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios”. Verdú se mostró seguro al profetizar la muerte de la palabra; de la lectura profunda: del pensamiento.

Y, mientras la palabra languidece, imperan los números (“El imperio de los números” es el título de uno de los capítulos de “Apocalipsis Now”). Ya sea el 4, el 7, el 666 o el 144.000, los números adquieren un gran protagonismo en el Apocalipsis de San Juan. El número es una forma de vestir de credibilidad un relato fantástico. 12 eran los Pares de Francia; y cada uno de los cuernos del Toro del Cielo en el poema sumerio de Gilgamesh estaba compuesto de 30 minas de lapislázuli, con una capa superior de 2 dedos de grosor y una capacidad de 6 medidas de aceite. Y, como siempre, magistral, Cervantes se burla de este recurso cuando cifra en 1.000.000 los avemarías que Don Quijote habría rezado.

Un artículo publicado por The New York Times el pasado día 16, firmado por Zeynep Tufekci, recordaba en su encabezamiento la frase del preso número 6 en la serie americana “The Prisoner”: “Yo no soy un número. Soy un hombre libre”. La atinada reflexión de Tufekci se refería a la “campaña inteligente” de Obama en las pasadas elecciones presidenciales: “Jim Messina, el victorioso jefe de campaña de Obama, probablemente esté de acuerdo en que no eres un número. Porque eres 4 números”. 4, como los rincones del mundo del Apocalipsis y los puntos cardinales, fueron los parámetros que se analizaron sobre los votantes en las 66.000 simulaciones diarias que hicieron desde una cueva los ordenadores con los “Big Data” que flotan en la nube o en las redes sociales.

35.000 o 2.000.000 de personas se manifestaron en Madrid en una huelga general que se midió en kilovatios/hora; 400.000 personas han sido expulsadas de sus casas en España desde 2007; hay 5.778.100 parados; la prima de riesgo en relación al bono alemán es de 439 puntos; 127 personas han muerto a causa de los ataques de Israel a Gaza y un inmigrante podrá tener la nacionalidad española si tiene 160.000 euros para comprar una casa.

Desde esa realidad paralela conmensurable, ¿cómo medir la indignación?, ¿cómo el desamparo y la desesperación?, ¿cómo la indignidad?, ¿cómo la avaricia?, ¿cómo el dolor?, ¿cómo la injusticia?.

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